Nuestro Futuro

La misión de quienes gobiernan el país está clara y desde hace mucho tiempo. Quizás nuestra condición de pueblo alegre y jovial que aún conservamos a pesar de todo, nos ha llevado a centrarnos en un mantra de calma esperanzadora descrito alguna vez por el actor Orlando Urdaneta como: “no vale, yo no creo”. Pero poco a poco, el ahora denominado “plan de la patria”, con objetivos tan obtusos y ambiguos como la “paz planetaria”, sigue adelante, en medio del silencio cómplice de un mundo que apuesta a la conveniencia, en un país cuya población tiene la moral deshilachada, atropellada, en presencia de embajadores complacientes que con su estadía parecieran avalar con un sello universal de aprobación o legitimidad que lo que aquí sucede es algo positivo. Lo cierto es que todo este guión de democracias suicidas que se han repetido en Latinoamérica desde hace décadas, se ha plantado en Venezuela. Donde las personas que han llegado al poder, acaban con las instituciones que garantizan la propia libertad, las mismas que los eligieron de forma libre, bajo la excusa de proveer la muy nombrada “igualdad social”, entre otras.

Hemos sido prácticamente colonizados, en pleno siglo 21 por el comunismo cubano. Dictadores que, sin recursos suficientes, ni tecnología avanzada y con gente sumergida en un atraso de más de 50 años logro apoderarse de una parte de la cuota petrolera, de algun porcentaje de los puestos de trabajo, de posiciones clave en ministerios y cuarteles militares, ironicamente encargados por cierto de defender nuestra soberanía. Hemos sido prácticamente hipotecados a China, otra nación comunista que solo busca la forma de beneficiarse con toda la riqueza mineral del país a cambio de productos chatarra y dólares que ya se gastaron en programas sociales, proyectos desechables de producción social, burocracia gubernamental y propaganda política. Hemos sido ignorados por una comunidad de países latinoamericanos que prefiere el beneficio del petróleo preferencial antes que abogar por la defensa de los derechos humanos. Hemos hecho pactos con naciones que solo han aportado apoyo logístico e ideológico a los que están en el poder, nada que beneficie a la población a corto ni a largo plazo. No importa que los negocios del Estado reporten perdidas continuas, que todos los intentos de produccion sean la eutanasia al aparato industrial expropiado, total, se han soportado a punta de subsidio, con dolares del negocio petrolero. Politicamente ese dinero bien vale la pena mientras haga creer al ciudadano comun que este “modelo” que se propone es viable y exitoso.

A todo esto sumamos las muy graves violaciones a la Constitución en la que las elecciones presidenciales fueron llevadas a cabo, donde un Vicepresidente es candidato presidencial sin separarse del cargo, una persona que no ha podido ni comprobar su nacionalidad venezolana, ni pudo tampoco probar a plenitud su supuesta victoria electoral. A todas las situaciones que le adversan les ha dado la vuelta usando la amenaza, la corrupción y los medios de comunicación para difundir mentiras con medias verdades para poder parecer demócrata y legítimo. En quince años, la mal llamada “revolución” avanza a la mayoría de edad y los problemas típicos de su infancia corrupta ya asoman sin pena sus consecuencias. Sus líderes, en la mayor gala de indolencia, descaro y cinismo administran de forma diaria un discurso necesario para mantener a la población intoxicada de una euforia hueca, usando todos los medios de comunicación a placer, así signifique mantener viva y exaltar a más no poder la memoria de las figuras paternas, una en Cuba y otra ya fallecida.

El punto de no retorno ha llegado, para muchos padres que como nosotros vemos la oscura presencia del adoctrinamiento educativo comunista tocando la puerta de todos los planteles luego de numerosas esquivas. No valdrá el sacrificio de pagar por una educación privada, donde los padres podían tener alguna garantía de que sus hijos accederían a herramientas necesarias para su desarrollo, a la formación religiosa tan necesaria en el mundo actual, a los contenidos plurales y universales o a una tutoría especializada con el objeto de maximizar el desarrollo integral del niño o el joven. En su lugar, un conjunto de textos, programas y docentes plagados de ideología política,  propaganda y hasta contenido sexual inadecuado, con directrices de pensamiento hegemónico serán los compañeros de los niños en sus escuelas, públicas o privadas. Los textos examinados lucen un altísimo contraste de contenido académico muy pobre e ideológico muy rico, donde se siembra el culto a la guerra, a personajes de la política actual y a un constante odio, disuelto con un disimulo imperceptible para la edad de la conciencia del lector, donde tampoco se estimula el desarrollo mental del joven pues se consigue contenido muy elemental en niveles más altos de los que corresponden, entre otras atrocidades. Mientras tanto, en otros países debaten sobre la obsolescencia del sistema educativo actual, que la pizarra y el cuaderno deben sustituirse por tecnología que mejore el proceso de aprendizaje así como sus métodos. Las asignaturas deben tener un nivel científico o humanístico más profundo, Los propios niños lo piden. Aquí en cambio, han utilizado las “canaimitas” como una de las carnadas para hacer atractiva la oferta del adoctrinamiento. Muchos sin embargo, han eliminado el software que traían instalado por cualquier otro que permita usarla con más libertad.

En medio de constantes “te lo dije”, manifestaciones y gritos de auxilio que resuenan por todas partes, quienes apostamos por elecciones, salidas democráticas y pacíficas, conscientes de que sus procesos estén viciados y con la esperanza de un futuro mejor, hemos sido testigos de la destrucción lenta y sistemática no solo del país, sino peor aún, de su gente. Quizás pensamos que ciertas cosas aun nos unían como ciudadanos y que más temprano que tarde, la verdad se impondría. Esa verdad que hace que padres con inclinación política favorable al gobierno lleven a sus hijos a colegios privados. Esa verdad que hace que el más radical de los comunistas compre sus alimentos en mercados privados, abastecidos y limpios. Esa verdad que hace que los que apoyan a este gobierno confíen su salud a los médicos venezolanos, en clínicas privadas y no a un médico cubano en medio de la miseria. Esa verdad que se palpa en las carencias tan obvias y tan cotidianas que tocan a todos: La escasez de bienes de todo tipo, de medicinas, de alimentos, de sistemas de salud eficientes, de seguridad ciudadana y el encarecimiento astronómico de lo poco que se consigue. Esa verdad que señala con todos los dedos del mundo la falta de virtudes y conductas humanas más necesarias: la humildad, la paciencia, la caridad, la integridad, la tolerancia y los buenos modales.

Plantearse el exilio, cada vez con más frialdad de cálculo es algo indescriptible. Examinar realidades de otros países, en calidad de invitado (o invasor), con otros problemas y lejos de la familia es una proyección bizarra a lo que siempre nos planteamos de jóvenes. En la mitad de nuestras vidas, cuando deberíamos estar planeando otros objetivos, volver a comenzar después de haber consolidado los bienes básicos a los que puede aspirar una familia normal -que no son lujos- con un descomunal esfuerzo y en medio de condiciones económicas prácticamente intolerables es extenuante, al punto que no todos podremos sacar esa cuenta. Huir de un país donde nos corresponde vivir, con todos los derechos que ello debería suponer no es una elección justa. Y mientras más lo pensemos quizás hasta perdamos la oportunidad. Probablemente como decía un amigo, ya somos extranjeros en nuestra propia tierra. Solo queda que quienes dan fuerza al gobierno con su apoyo, condicionados por trabajos y otros beneficios pasajeros, se sumen a la protesta nacional que desde meses es liderada por los propios estudiantes aun cuando parezca desigual en condiciones o en número. El tiempo pasa y el desgaste luce triunfante en medio de un país que piensa en celulares y mundial de futbol. Rumbo al despeñadero sin reparo. El riesgo de perder a nuestros niños no nos permite más tiempo sin actuar de forma decidida.
Lo que les espera a los niños en este país de continuar todo igual en este escaso tiempo que resta para implementar el nuevo sistema educativo es la resulta de un programa concebido con mucho cuidado y tiempo por parte de comunistas cubanos. Es crear esclavos del pensamiento único, peones de un prostituido ejército sin honor, víctimas de sus ideas de progreso, centinelas del odio a los demás. No habrá elección.

La naturaleza nos ha ilustrado que la conducta de un ser vivo acorralado es impredecible. Puede dejarse maltratar, que es poco probable, defenderse -así eso suponga morir- o intentar huir. No hay más caminos. Solo nos queda pedirle a Dios mientras se materialice alguna salida que no implique perder la vida.

Para ver los textos del nuevo programa educativo:
http://www.me.gob.ve/coleccion_bicentenario/

La “Constitución ilustrada”:
http://www.metrodecaracas.com.ve/home/archivo/constitucionilustrada_bp.pdf

El blog de Yusnabi.
http://yusnabi.com

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