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Los tramites legales en Venezuela

Una mañana de una semana cualquiera. Mi vecina llega a la prefectura a las 6 am para obtener un numero para presentar a su hijo recién nacido ante la ley y poderle hacer su partida de nacimiento. Le dan el número 3 pasadas las 8 de la mañana. Luego le comentan al público que por alguna razón, el día anterior no pudieron atender gente, así que iban a atender a los de ayer primero y a ellos, mañana. El día siguiente se repiten los acontecimientos, solo que esta vez ya mi amiga tenía su número del día de ayer. La gente que espero por su número el día de hoy se molesta porque no hay ninguna notificación que les participara que hoy iban a tender a los de ayer. Se caldean los ánimos pero al cabo de un instante comprenden que no se puede hacer nada y se van. Son las 8 y algo y empiezan a llamar los números. Solo se otorgan 8 números por día, 4 para la mañana y 4 para la tarde. Luego de ver como entran y salen algunos funcionarios de la oficina, unos llegando a trabajar tarde, otros haciendo cualquier cosa que no se relaciona con el trabajo, toca el turno de mi amiga. Eran las 9 y 20 de la mañana. Yo figuraba como testigo. Pasamos a la oficina donde nos recibe una mujer funcionario con un cuaderno de acta vacio, y dos mujeres más detrás de ella en un diminuto escritorio, con un computador cada una. La oficina tiene un aire de ventana reciente con una temperatura cómoda. También esta una muchacha del CNE actualizando el registro electoral. Mientras se recopilan los datos de los padres del niño y los datos nuestros, observo como una de las mujeres que está sentada con un computador emplea su tiempo en buscar café, escribir por el celular, revisar el catalogo de Avon/Ebel/Tupperware/etc. y pelear con su supervisora cuando esta le exige el cumplimiento del uniforme de trabajo. Cuando observo el cuaderno de acta el cual ha sido llenado a mano en ese instante por la funcionario, con una letra apenas entendible, me asombro porque pensaba que esos libros del cual depende nuestra futura existencia en el sistema de identificación nacional, deberían estar digitalizados, o al menos, escritos con una perfecta caligrafía. A todas estas la muchacha del café, el celular, etc. ya ha entrado y salido en dos oportunidades de la oficina, haciendo gala de sus atributos con un caminar pausado, adecuado para no caerse con sus zapatos de tacón extra-alto. Antes de irse, se queja del calor que hay en la oficina, asi que baja la ventanilla del aire y coloca el termostato al máximo. El aire ahora, nos da en la cara y el escritorio, haciendo que todos los papeles quieran salir volando. La otra mujer que queda frente al computador, hace un borrador del documento en Word y lo imprime para la corrección, luego de verificar que el cable USB de la impresora lo tenga conectado su máquina y no la de la “chica del café” que aun no está de vuelta en la oficina. Corregimos el documento y nos dan el definitivo –con otro error nuevo que nos dimos cuenta cuando nos fuimos-. Nos indican que en la oficina del frente debemos procurar las firmas del abogado funcionario principal, así como la de su secretaria y un sello. Cuando salimos de esta oficina eran las 9 y 45.

En la oficina del funcionario, el abogado amablemente nos firma de inmediato el documento y en la oficina de la secretaria, que es contigua, pareciera haber una fiesta. Es la hora del “desayuno”. La chica del café, nuevamente aparece aquí también diciendo que tenemos que esperar para la firma porque están desayunando. Mientras el olor a fritura nos recuerda que hemos ayunado para hacer todo este trámite, empiezo a sacar cuentas del tiempo que realmente toma hacer el documento y la eficiencia de la oficina con ese personal. Transcurridos unos 5 minutos y en virtud de la risa irónica que nos producía la escena, la secretaria nos firma el documento y nos indica donde sellarlo. Luego del sello, ya faltaba poco para que salieran los que tenían el numero 4. Eran las 10 de la mañana. Las preguntas que caben dentro de lo lógico ya no valen la pena hacerlas, como “ ¿Por qué no atienden más personas si ahora es que les queda mañana para ello?” o “ ¿Por que contratan personas con tan poca dedicación al trabajo?”. Simplemente así es nuestro país. El personal que nos atendió era joven, ninguno superaba los 45 anos, ninguno tenía una lesión o algún impedimento. Es una cuestión de cultura, educación y estamos a muchos anos de poder cambiarlo. Esta dirigencia solo ha permitido que estas oficinas solo sirvan como fuente de empleo a partidarios del gobierno y a familiares de los mismos sin que estos reúnan las más mínimas aptitudes para desempeñar algún cargo. Bienvenidos a la continuación de lo que siempre ha sido Venezuela en todo lo que es hacer un trámite legal.

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