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Feliz Año.

La época decembrina en mi familia evoca muchas cosas que recuerdo con mucho agrado: la colocación de los adornos de navidad, el olor a pino natural que se podía respirar por toda la casa y que aún lo conservan los adornos, descubrir donde tenía mama escondido al niño Jesús y colocarlo en el pesebre a las 12 de la noche, la magia de la alegría que se podía sentir no solo en casa, si no en la calle, con los demás, los regalitos cada vez más escasos pero cada vez más apreciados, las patinadas en la calle, el cumpleaños de mi padre que ayudaba a reunir a toda la familia cercana en casa el 24 de diciembre, el ponche crema artesanal que hacia mi madre, y un sinfín de cosas más.

Ahora la realidad es que diciembre es una época donde la gente espera con total impaciencia el pago de sus utilidades, bonos, quincenas, etc. para salir en estampidas a comprar cuanto encargo de niño Jesús exista. Aunque esta es una costumbre normal y natural del venezolano, cada año que transcurre, la furia de una conducta “apocalíptica” se hace cada vez peor. Todos salimos a la calle y porque tenemos un dinero extra para gastarlo nos creemos dioses, seres superiores que no le rinden cuentas a nadie.

Es increíble ver como Punto Fijo es invadida por gente de todas partes del país que no le importa UN COMINO ensuciar a como le de la gana con tal de poder acomodar la mercancía que compro en un carro. Gente que compra un aire, le quita todos los cartones, protecciones, anime, lo tira en la acera y mete el aparato en la maleta del vehículo, la cual no cierra porque no cabe. Estos son los mismos vehículos que podemos ver viajando de salida de Punto Fijo, con la maleta amarrada con un mecate y a exceso de velocidad. Gente que va a la playa mientras esta aquí (también aplica para los residentes de la ciudad) y NO LE IMPORTA ensuciar, tirar latas, botar las chapas de las botellas en la arena, botar, botar y botar mas basura donde caiga. Hacer todo el ruido del mundo con los 8.000 bs de sonido que le acaba de comprar el carro en la playa y retar a otros en su misma condición. Los que vienen con rústicos enormes –parece que fuera un poco para compensar su poca hombría- que se la pasan amenazando a todos los transeúntes que se rehúsen a darle paso o permitirles hacer alguna maniobra en la calle. Los comercios abarrotados de gente gritando cual si estuviesen pidiendo la absolución antes de morir. La actitud ofensiva de la gente en la calle durante esta época se ha vuelto realmente agotadora e inaguantable.

Todos los años los anuncios son los mismos:

Están prohibidos los fuegos artificiales, pero nunca faltan los puestos ambulantes que venden lo que sea que haga ruido, eche candela o bolitas de colores. Tampoco faltan los avisos en el periódico de los accidentes generalmente a menores de edad por el “mal uso” de los fuegos artificiales. Apartando que cada vez es más difícil rendir el dinero, que pendejada terminar así el año, con una mano menos.

No maneje en estado de ebriedad, pero siempre hay idiotas borrachos que se van al mas allá luego de alguna reunión de 24 o 31.
No importa cuántas veces se prohíba, aconseje, se haga referencia, el resultado siempre es el mismo o peor.

Se fue otro año más. Que rápido pasó para algunos y que lento habrá pasado para otros. Lo que realmente es constante en esta ecuación ciudadana es la indolencia del venezolano. Desde cualquier punto de vista.

Todos estos sucesos y conductas tienen un trasfondo consciente e inconsciente.

Conforme han pasado estos años de la reciente revolución, vemos como la tan añorada llegada de la época decembrina se ha ido eclipsando por eventos políticos provocados. Siempre hay una noticia, un escándalo, un atropello o cualquier otro evento que pareciera que su fin último sea el de sumergir al venezolano en una preocupación lo suficientemente desquiciante como para amargarle la existencia hasta la culminación del evento o hasta que nos acostumbramos a la nueva ordenanza, ley, mandato o voluntad casi divina. Domingos enteros invertidos en insultos, improperios, retos, descalificaciones, agresiones y cuanta actitud grosera y altanera son el sustituto a la homilía semanal de la Santa Misa, que además solo cuenta con escasos 15 o 20 minutos.

El año pasado fue el referéndum. Nadie pensaba. Solo era “El Referendum”. Que si el paquetazo de las leyes, todo el mundo hablo de todo. Llego el momento y extrañamente gano el sentido común (no la oposición porque hasta gente del gobierno voto en contra). Digo extrañamente porque NO ENTIENDO si al final somos o no mayoría en esta vaina. El mensaje de navidad de nuestro ilustre Presidente fue una “historia-cuento-invento-cualquier cosa” donde salió a relucir la palabra MIERDA en reiteradas ocasiones y sin importar mordaza alguna de Conatel. Con esa interesantísima historia que conto con actitud, tono y pose de sabio o pensador, dejo ver su furia ante la inminente derrota.

Este año son varios temas para acompañar la corona de adviento. Claro, en este país de vivos no falta quien interpreta la constitución como le venga en gana. Ahora resulta que no importa que en la constitución diga que no se puede consultar las mismas premisas durante el mismo periodo. Resulta que EL PUEBLO puede invocar a los poderes mágicos del CNE para ejecutar otro referendo preguntando lo mismo. Van a ver que poco a poco se sumaran las propuestas, no será solo de la reelección indefinida. EL PUEBLO invoca, luego que Chávez, como buen estratega y como costumbre que tiene, dispara por la boca y mide el impacto. Sus asesores le indican que “le siga echando bolas” que ya la gente lo está asimilando, y así poco a poco ha hecho en 10 años lo que le ha dado la gana. Y lo seguirá haciendo. Ahora metió a los gobernadores y alcaldes para engrosar las cifras porque no son mayoría. Mientras más comensales de la revolución voten, mejor, claro está. Ya no importa que el PSUV sea el único que tenga el apoyo de Chávez. Ahora todos los borregos que fueron pisoteados durante este año pasado por no sumarse a las filas del PSUV son bienvenidos.

El otro regalito para arruinar la paz de diciembre este año, fue el fulano cupo de las tarjetas de crédito para los viajeros reducido a la mitad. No solo es el cupo a la mitad, la mala fama de los tarjetahabientes que ROBAN en el exterior, los bancos que hacen lo que les da la gana y te abandonan a la hora de un reclamo o solicitud de atención y los países cercanos que están hartos de las denuncias de sus comerciantes agraviados por la situación hacen que viajar al exterior sea toda una experiencia inolvidable. Yo solo puedo decir lo siguiente: Se acabo la “manguangua” del barril de petróleo a más de 100$ y como “no nos afecta la crisis mundial” pues redujimos el cupo. Pero como sea, se van más reales al extranjero por los viajeros. Y el grandísimo descarado grita en público que el “protege los dólares del pueblo” mientras que compra 2 aviones presidenciales más! Parece que los rusos van a levantar su imperio otra vez vendiéndole jugueticos de guerra al Presidente. De verdad que si este hombre queda indefinido hay que huir no por el, si no por el mar de PENDEJOS que nos puede ahogar en este país.

Como pareció no ser suficiente terror, vamos a expropiar el Sambil de la Candelaria, porque es una oda al consumismo y congestiona el tráfico de la ciudad. Ahora sí, FELIZ AÑO! VENEZUELA!!! Me pregunto por qué no evaluaron eso antes de meterle 100.000 bloques y toneladas de concreto y cabilla al asunto. Me pregunto por qué algunos venezolanos no les da un poco el cerebro para darse cuenta de ese detalle en lugar de irse a babear en el frente del centro comercial con pancartas alusivas a la decisión del presidente. Ah pero no se preocupen que todo es democrático. Vamos a hacer una “consulta popular” para ver cuál será el destino del inmueble. Cuanta democracia. Se desborda el derecho a la propiedad. De repente todo puede ser cuestionado por algún político y este haciendo uso de sus recursos puede invocar al “poder popular” para darle el destino que el elija. Repito, cuanta democracia, se les sale por los poros.

A veces pienso que el presidente era uno de esos niños que pisaba un hormiguero con una sonrisa macabra y se quedaba contemplando el desespero de las hormigas volviendo a reconstruir todo mientras él, pacientemente observa como todo lo que hagan parece ser inútil, puesto que, las volverá a pisar. Pero la naturaleza se impone y no te vas a quedar toda la vida pisando el hormiguero. Eventualmente te irás porque te cansaste, o te picaran las hormigas, pero de que vuelven a levantar su hormiguero, vuelven. Es la ley de la naturaleza.

Los dejo, se me antojo comprar un Wii, así que como me sale muchísimo más barato comprar un pasaje ida y vuelta el mismo día a Aruba y comprarlo allá que comprarlo aquí a algún árabe usurero que vende el aparato 8 veces más caro con una etiquetica que dice “Producto adquirido con divisas de CAGADIVI” voy corriendo al aeropuerto a caerme a insultos con todos los que se me atraviesen.

A todos los que apoyan que presidente sea reelecto indefinidamente, JODANSE.

A todos los que aun creen en un liderazgo alterno que le de al venezolano lo que realmente necesita y lucha trabajando día a día por su país, Feliz Año.

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