Monthly Archives: October 2008

Cuando el futuro depende del despertar

He buscado la forma de imaginarme la Venezuela dentro de 20 años y me preocupa no tener una imagen ni clara ni prospera de mi adolorida nación. Y es que este país tan lleno de contradicciones últimamente no está fácil de predecir.

Celulares: ¿Lujo?….. ¿necesidad?…. ¿requisito de aceptación social?

En días recientes recibí un correo publicitario de Mercado Libre, un portal de ventas en internet en el cual clamaban que aprovechara los cuantiosos descuentos que tenían una selección de teléfonos celulares. Sabiendo el auge de los smartphones o teléfonos inteligentes, que hacen cien mil cosas pues le eche un vistazo al asunto. Y allí fue cuando concluí que ya era hora de escribir algo al respecto porque, hasta cuando el venezolano se queja de los precios y el costo de la vida cuando está dispuesto a pagar 5.000 Bs. fuertes por un celular? Si, como lo escucha, 5.000 Bs.

El tan llamativo iPhone es objeto del más inescrupuloso comercio especulativo del país. Este celular que tiene unas prestaciones bastante numerosas y de diseño muy refinado fue comprado unas 23 veces por un precio superior al que comente arriba. Cuando se observan los comentarios de los que luego ofertaron para adquirir el aparato en cuestión uno se da cuenta del nivel de educación de las personas que lo adquieren: por lo general cometen “horrores” ortográficos, mala redacción, e inclusive desconocimiento de las funciones más elementales del aparato. Por otra parte, en Venezuela ninguna operadora ha homologado el iPhone para la venta a través de sus agentes autorizados (por ahora) y esto hace que el comercio del mismo sea semi-clandestino; el teléfono debe ser desbloqueado porque seguramente fue adquirido en los Estados Unidos, con una configuración propia de algún operador celular como AT&T. Este teléfono en los E.U. con un plan de telefonía, no supera los 400$ es más, el más reciente -de nueva generación- clama ser dos veces más barato que su antecesor (vea: www.apple.com/iphone). Ahora supóngase que para poderlo importar sin plan, sin línea y al mayor salga en 1000$ por pieza, al cambio oficial darán unos 2150 bsf. No es como grosero, sacar un margen de ganancia de más del doble del costo solo por reprogramar el teléfono y percibir algo por la venta? Bueno, y así los venden. Realmente hay gente PENDEJA. No me malinterpreten, el teléfono es espectacular, pero vamos, 5.000 Bsf.? Luego no entendemos cómo podemos leer noticias como “le pegaron un tiro en la cabeza para robarle el celular”….no digo, por mucho menos de 5 mil te matan hoy en día en este país. Vayan a ver en las oficinas de Movistar si hay un Blackberry Bold a la venta, cuyo costo oscila en 2.350 Bsf. Nunca hay. La gente se mata por tener uno y luego los matan por tenerlo en la calle.

Lo que realmente más me inquieta de todo esto es ver cómo hay personas que viven en medio de la pobreza, en una casita que apenas se mantiene en pie, trabajando y ganando sueldo mínimo, y se gastan un teléfono de 5 mil bsf., comprado en efectivo en el agente autorizado. Lo utilizaran para hablar y pasar mensajitos de texto en un pseudo-idioma que pronto utilizaran para sustituir el español, dejando a un lado las otras características por las que pagaron. Me pregunto cómo consiguen ese dinero, pero me da más curiosidad saber donde empiezan y terminan los límites de la escala con la que miden sus prioridades. ¿Realmente se conectaran a un servidor de Exchange para leer correo corporativo? ¿Editaran alguna hoja de cálculo en Pocket Excel durante un vuelo para poderlo tener corregido a tiempo antes de una exposición? Navegaran tanto en internet como para pagar un plan ilimitado mensual? Y lo más común, realmente podrá pagar una renta post pago que es lo ideal para poder sacar más provecho de un teléfono así? Pues no lo creo.

La cultura del trabajo: dinero fácil.

Dentro de las formas de empleo regular en el país nunca falta una gran porción de trabajadores que anhelan ser millonarios de la noche a la mañana sin importar como. Y el Estado defiende a capa y espada sus derechos, cosa que es buena por una parte, pero por otra, se sobreprotege al trabajador al punto que este puede delinquir dentro de su lugar de trabajo sin que su empleador se pueda defender. La inamovilidad laboral, los largos procesos para poder calificar a alguien para poder despedirlo, la actitud del personal del Ministerio del Trabajo, el código orgánico procesal penal vigente, la inseguridad personal, las amenazas y la falta de apoyo al empresario son sobradas razones para que la relación viciosa del trabajador prácticamente se prolongue hasta que él lo decida. Curioso es también como estas condiciones laborales solo aplican para la empresa privada y no para las del Estado. Si trabajas en una empresa del gobierno (donde el Estado es el accionista mayor como Cantv, etc) pueden aplicar la modalidad de contratos “indefinidos” renovados cada 3 meses (para evitar antigüedad y otros derechos), despidos injustificados y cualquier otra clase de atropellos.

Los mares de basura:

Muchas otros indicadores nos alertan peligrosamente cuan desfasados estamos del resto del mundo. Por ejemplo, la cultura de la basura de este país no tiene cabida en ningún otro lugar. Desde el peatón que tira lo que se le antoje por la ventana del carro o del bus sin represalia ni remordimiento alguno, hasta las empresas del estado que recolectan la basura para depositarla en algún terreno baldío sin ningún tipo de preparación.


El reciclaje, una práctica cada vez mas empleada en el resto del mundo, aquí es casi nula. En otros países, uno no puede mezclar la basura de papel, plástico y desperdicios orgánicos o de alimentos. Aquí nos quejamos de que el aseo no retire bolsas que contienen hasta restos de materiales de construcción o animales muertos. Que fácil seria en lugar de hablar 12 horas los domingos, dedicar parte de la programación para culturizar al público con alguna nueva política de saneamiento ambiental, que obligue al ciudadano a ser protagonista del reciclaje. U obligar a los medios privados y públicos a transmitir micros informativos de campañas de reciclaje. Que fácil seria en lugar de amedrentar a las empresas cerveceras y de alimentos del país, pedirles u obligarles a destinar parte de sus ganancias a la difusión de mensajes que alienten al público no solamente al consumo como lo hacen si no a darle un buen destino a los empaques de sus productos, por ejemplo, colaborar con colocar recolectores de basura para reciclar en las playas del país de forma masiva en lugar de llenar las carreteras con avisos de mujeres semidesnudas. Hay tantas formas que se me ocurren que pueden funcionar con facilidad, solo con quererlo. Y estoy más que seguro que tanto el Estado como la empresa privada no solo se beneficiarían si no que estarían de acuerdo.

¿Sabía Ud. que los milagrosos bombillos compactos fluorescentes, contienen una mezcla de químicos en su interior entre los cuales desfila el mercurio, metal pesado altamente contaminante que sin un debido proceso de recuperación contamina irremediablemente el ambiente? Pocos lo saben y a nadie le importa que destino le depara al bombillo quemado que tiramos a la basura mientras uno no lo vea en su casa tirado por allí. La política de cambiar bombillos tradicionales fue buena pero debió venir acompañada de una campaña de reciclaje, el daño a largo plazo es peor que haber gastado 5 veces más energía con los bombillos tradicionales (que están llenos de gas inerte y materiales no tan contaminantes y reciclables)…

Las energías alternas: el cuento del gallo pelón.

Otra forma de despilfarro es el desaprovechamiento de recursos naturales más allá del petróleo. Al viento aquí en Paraguana le tienen prometido unos 20 parques eólicos para producir energía. No se ha hecho uno solo. Hay letreros y primeras piedras, intenciones. Pero nada concreto.

En Dinamarca le han ganado terreno al mar, han plantado las turbinas generadoras en aguas profundas para poder obtener el viento necesario para poder producir el 20% de la energía que consumen. Y aquí no hacemos nada. Igual pasa con la energía solar. Siendo un país que goza de ambos factores ambientales con suficiente abundancia gran parte del año debido a nuestra privilegiada posición ecuatorial, pensamos en energía nuclear; tecnología que desconocemos, de la cual no tenemos ni profesionales en la materia ni el Uranio necesario para producirla (o si?), aliándonos con países que tienen intenciones mundialmente cuestionadas como Irán y que bajo nuestra cultura de sabérnoslas todas, pues puede conducirnos a un desastre ambiental como Chernóbil en cuestión de meses.

El consumo de alcohol: medalla de oro.

A duras penas conseguimos una medalla de bronce en las olimpiadas de Beijing, pero nos podemos inventar un sitial superior al oro y tener la presea por país de mayor consumo de lo que sea que tenga alcohol. Desde la cerveza, el Cocuy hasta el 18 años, el venezolano común de cualquier estrato social, edad, posición geográfica o genero bebe sin control, sin límites lo que le dé la gana. Así pues vemos como en las licorerías de la Zona Libre de Falcón, miles de turistas aprovechan los bajos precios del licor para consentirse de vez en cuando, o para la “rasca” del día o de la semana. Las compras de comida pueden esperar. Las caña del viernes ni de casualidad.

Habrán miles de contradicciones más. Un país donde el “socialismo” pretende avanzar en medio de una ciudadanía –perdón, pueblo- acostumbrada al despilfarro. Quizás si sea necesario un régimen restrictivo para que el venezolano empiece a reaccionar y despertar en cuanto a cuáles son las prioridades de la vida y valore lo que tiene. Es injusto que todos pasemos por el mismo ojo de la aguja, sobre todo, el venezolano consciente, que estudia las ofertas y mide su presupuesto día a día para ver cómo puede en medio de uno y hasta dos trabajos, pagar sus obligaciones sin siquiera pensar en la posibilidad de un ahorro. Si ahora con el ingreso bruto por las regalías petroleras estamos como estamos, en 20 años cuando el mundo ya no pueda explotar petróleo por su costo monetario o ambiental, estaremos saboreando la real miseria sin habernos dado cuenta.

Es que de cualquier cosa se hacen comparaciones sobre las costumbres de nosotros los venezolanos, y lamentablemente el saldo es negativo.

Así pues, del iPhone pasando por el argón y el “aguardiente”, una larga introspección y un largo recorrido por nuestras vidas en este país, cuyo destino estará mejor en las manos de Dios que en nosotros mismos, porque solo cuando nos vemos las cosas hasta el cuello, es que reaccionamos.